Archivos del mes Febrero, 2007

Construcción de un humidificador

De todos es sabido que el contrabajo es muy sensible a los cambios de humedad en el ambiente. Al tener una gran superficie de madera bastante fina, una pérdida de humedad excesiva puede provocar que la madera se deforme, incluso puede llegar a rajarse.

En las tiendas de música se pueden encontrar humidificadores que se insertan en las “efes” y mantienen más o menos constante el grado de humedad.

Un humidificador no es más que un soporte que sostiene un material absorbente. Se moja el absorbente, se escurre y se coloca en en contrabajo.

El problema de los humidificadores es que son bastante caros, para lo que son realmente, su precio oscila (en España) entre los 12 y los 20 euros.

Si uno/a anda escaso de dinero, o le gusta el bricolaje, es muy fácil construir uno.

Necesitamos los siguientes materiales:

  1. Un tubo flexible de 18 ó 20 mm de grosor.
  2. Dos tapones para patas de silla o taburete metálico. Hay que comprobar que encajan en el tubo que hemos comprado. Yo he utilizado tapones del número 18.
  3. Una bayeta o gamuza absorbente (tipo “Spontex”).
  4. Unas tijeras que corten bien o un “cutter”.
  5. Pegamento instantáneo tipo “Super Glue”.

Todo el material puede comprarse en una ferretería, sale por 3 ó 4 euros:

hum-01-materiales.jpg

Lo primero es cortar el tubo para tener la longitud apropiada. Unos 30 cm. de largo está bien. Luego, con las tijeras o el “cutter” hay que ir haciéndole muchos agujeros pequeños:

hum-02-agujeros.jpg

Después hay que cortar la bayeta o gamuza en trozos muy pequeños (tampoco muy menudos, que si no luego se “escapan” por los agujeros del tubo).

hum-03-bayeta.jpg

Ahora, con mucha paciencia, hay que introducir por el extremo abierto los trocitos de bayeta, e ir apretándolos bien contra el otro extremo del tubo.

hum-04-tapon.jpg

Cuando ya hemos metido todos los trozos, cerramos el extremo abierto con el tapón y volvemos a aplicar pegamento.

hum-05-tapon.jpg

Cuando ya está bien seco, ponemos un poco de agua en el fregadero y metemos el humidificador. De nuevo, lo dejamos un buen rato para que se empape bien la bayeta. Ahora es el momento ideal para practicar arpegios. :-D

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¡Ya está! Nuestro humidificador está preparado para colocarlo en el instrumento.

El primer problema que puede surgir es que el tapón sea demasiado grueso y no entre en las “efes” por ningún sitio.
¡No forzarlo!. Hay que rebajar un poco el grosor del tapón con una cuchilla, o comprar tapones más finos. Como dije antes, los tapones del nº 18 están bien, sólo hay que rebajarles un pequeño reborde.
Otra cosa: sólo se rebaja uno de los tapones, si no, se nos cuela el humidificador dentro del instrumento.

hum-07-colocado.jpg

Comprobar que el tubo por dentro no toca las paredes del contrabajo, no vaya a ser que el contacto directo con la humedad estropee la madera.

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En menos de una hora, nos hemos ahorrado entre 12 y 17 euros.

Una última cuestión: conviene quitar el humidificador cuando estamos estudiando, para que no se estropee la tapa y no suenen “zumbidos” extraños.

Créditos: Gracias a Carlos Ibáñez por contarme el truco.

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Afinación del contrabajo

Ya sabemos que la afinación normal de las cuatro cuerdas del contrabajo, de agudo a grave es SOL, RE, LA y MI. También existe una afinación para “solista” que es un tono más alta (1). En los contrabajos de 5 cuerdas, la quinta (más grave que el MI) se suele afinar en Do ó Si.

Para afinar el contrabajo existen muchas maneras, pero en general es complicado al ser las notas tan graves. Veamos una forma bastante fácil y práctica, usando la nota de referencia LA=440

Supongamos que nuestro pianista (que tiene el piano bien afinado, claro ;-) nos da un LA. Debemos localizar el LA de la segunda cuerda (RE). La forma más sencilla es tocar RE – MI – Fa# – SOL – LA en esta segunda cuerda con la digitación 0 – 1 – 4, 1 – 4

Ahora tenemos debajo de nuestro dedo 4 la nota LA. Si apoyamos levemente el dedo 4 en la cuerda sin presionarla contra el diapasón obtendremos de nuevo la nota LA, pero esta vez como un armónico, una octava más alta. Esta debe ser igual que la referencia que nos están dando.

A continuación, sin mover el dedo 4 del LA que ya tenemos afinado, apoyamos el dedo 1 en la tercera cuerda de tal forma que suene un armónico. Este armónico también es un LA, y debemos afinar la cuerda 3ª para que suene igual que el armónico de la 2ª cuerda (2).

Una vez afinada la 3ª, movemos nuestro dedo 4 a esta cuerda (LA) y, en la misma posición, hacemos sonar el correspondiente armónico. Esta nota es ahora un MI, que debe ser la misma que el armónico que sacamos con el dedo 1 en la 4ª cuerda sin cambiar de posición. Afinamos entonces la cuarta cuerda tomando como referencia el MI que estamos haciendo sonar en la tercera.

Para finalizar, afinaremos la primera. El armónico que se produce con el dedo 1 en la cuerda segunda es un RE, que debe ser el mismo que el armónico que suena con el dedo 4 en la primera cuerda.


Nota 1
Como no estoy muy metido en el mundo de la música clásica, es posible que esté escribiendo alguna barbaridad. Por favor, corríjanme si es así.

Nota 2
Todo lo que se dice en esta página no es del todo correcto o preciso. En la música occidental utilizamos intervalos temperados, y este método afina el contrabajo usando intervalos naturales, que no son exactamente iguales. En la práctica, los contrabajistas que afinan utilizando este método corrigen luego cada cuerda un “pelín” para dejar el contrabajo con afinación temperada.

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Cómo hacer un “walking bass” (1ª parte)

El acompañamiento más típico que hace el bajo en el jazz es el llamado “walking bass”. Consiste en tocar un flujo constante de negras sobre la progresión de acordes. Los orígenes de esta forma de hacer el acompañamiento se remontan a la era del “swing” (década de 1930), en la que el bajo comenzó a hacer las funciones de “bombo afinado”, mientras que los bateristas trasladaban el pulso principal del bombo al plato.

Para saber más …

En la bibliografía mencionamos algunos libros que pueden ampliar lo que aquí tratamos y en la página de recursos hay enlaces a otras webs que tratan el mismo tema.

En el Foro del contrabajo, en la sección dedicada al Jazz, se ha mantenido una conversación muy interesante sobre los distintos enfoques a la hora de hacer un “walking bass”. Se puede encontrar bajo el título Ayuda!!! Algún libro para aprender a hacer walking?.

Conceptos básicos

Debemos tener claros algunos conceptos previos: entender la función de cada acorde de la progresión, su construcción y las relaciones escala-acorde.

Una “regla” a la hora de construir la línea de bajo es la siguiente: la primera nota del acorde debe ser una nota que lo defina bien, la fundamental generalmente u otra nota importante del acorde. Otra de estas reglas dice que para remarcar el cambio de acorde, la nota previa al cambio del acorde debe quedar a una distancia de semitono de la que le sigue. Finalmente, se dice que las notas “extrañas” (tensiones o cromatismos) no deben caer en las partes fuertes del compás (1 y 3) sino en las débiles (partes 2 y 4).
Estas “reglas” no son tales: son sólo indicaciones, pero nos las podemos saltar si queremos. Por ahora intentaremos seguirlas.

Líneas basadas en acordes

Comenzaremos por la técnica más básica: construir la línea a partir de las notas del acorde (tríadas y cuatríadas). Éstos son los cuatro primeros compases de la canción “The Days of Wine and Roses“.

walk1.png
walk1.midi

En el ejemplo vemos que no es necesario caer siempre en la fundamental: en el compás 3 (D7) caemos en la tercera del acorde y el cambio de acorde queda perfectamente definido. Vemos que usando simplemente las notas del acorde ya es posible hacer muchas aproximaciones cromáticas: el E final del compás 1 resuelve en un Eb en el compás 2, el G final del compás 2 resuelve en el F# del compás 3, etc.

Si el paso cromático no lo podemos hacer con las notas del acorde, lo podemos “forzar”, aunque la nota que toquemos no pertenezca ni al acorde ni a la escala, puesto que lo importante es que se defina claramente el acorde al que vamos. Por ello, estas notas “extrañas” serán perfectamente aceptables. Veamos un ejemplo sobre los acordes de “All the Things You Are“:

walk2.png
walk2.midi

En este ejemplo se ve (y se escucha) que los cromatismos son perfectamente aceptables, es más, aportan un mayor sentido a la línea de bajo. Pueden ser cromatismos ascendentes (del compas 1 al 2, del 6 al 7) o descendentes (el resto). Pueden ser notas del acorde (del compás 3 al 4) o no, pero no importa. Como decíamos, lo importante no es la nota cromática, sino su objetivo: el siguiente acorde.

En los ejemplos estamos tocando los acordes “en orden”, esto es, con las notas del acorde dispuestas secuencialcialmente, pero es perfectamente válido (y se usa mucho) tocar los arpegios “rotos”, con saltos:

walk3.png
walk3.midi

En la siguiente entrega avanzaremos más …

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